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A sombras del conflicto, sociedad de naciones: 1935

Sinopsis de Comité

Guía academica

Tema I: El rearme y las violaciones al tratado de Versalles 

A mediados de la década de 1930, Europa vive bajo la sombra de un aparente “equilibrio” pero este comienza a resquebrajarse. Las potencias vencedoras del la Gran Guerra observan con cautela. Francia y el Reino Unido, quienes han diseñado el actual orden establecido, optan por el apaciguamiento, esperando contener a los emergentes lideres revisionistas mediante concesiones diplomáticas. 

En otros rincones del mundo, el descontento también crece. En África, territorios soberanos denuncian agresiones que violan las normas internacionales. En Asia, el expansionismo militar altera fronteras y desestabiliza regiones enteras. Mientras los líderes autoritarios consolidan su dominio interno proyectando ambiciones más allá de sus fronteras, la seguridad colectiva —principio fundamental de la Sociedad de Naciones—es puesta a prueba una y otra vez. 

Ante este panorama, los delegados deberán evaluar hasta dónde están dispuestos a defender los principios de la seguridad colectiva, determinar si el apaciguamiento es una herramienta de estabilidad o una concesión peligrosa a largo plazo, y decidir qué medidas diplomaticas concretas tanto económicas o incluso coercitivas están dispuestos a respaldar para preservar la paz. 

La pregunta ya no es si el orden internacional está en peligro, sino ¿actuará la Sociedad de Naciones con firmeza, o permitirá que el equilibrio de poder se derrumbe ante sus propios ojos? 

 

Tema II: Las repercusiones de la salida alemana de la Sociedad de Naciones 

La salida de Alemania de la Sociedad de Naciones en 1933 marcó un punto de inflexión. Liberada de las restricciones diplomáticas que limitaban su acción internacional, Alemania avanza hacia el rearme y la reafirmación de su poder militar y la Wehrmacht surge como símbolo de ello. La reintroducción del servicio militar obligatorio y las crecientes demostraciones de capacidad bélica ponen en duda la eficacia de los mecanismos de control establecidos tras 1919. 

Al mismo tiempo, la creciente polarización política en distintos Estados europeos, como el caso español, evidencia la fragilidad del orden interno a causa de las crecientes tensiones ideológicas. La respuesta internacional a la agresión de distintos regimenes ha sido cautelosa. Las consecuencias aún no han alcanzado su punto máximo. Sin embargo, cada movimiento no respondido fortalece la percepción de que el orden establecido puede ser desafiado sin costo inmediato. 

Ante esta situación, los delegados deberán evaluar los límites de la soberanía nacional frente a la seguridad colectiva y determinar si la Sociedad de Naciones debe reforzar sus mecanismos de presión diplomática y económica para preservar la estabilidad europea. Si una potencia puede abandonar el sistema y rearmarse sin consecuencias ¿qué impedirá que otras sigan el mismo camino? 

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